Mundo TOP, a través de la vitrina

Qué lindo que es el Palacio Duhau. Me casaría ahí… o al menos iría a tomar el té (soy conformista). Allí se hizo, el jueves pasado, la quinta cena de Gala organizada por Valeria Mazza, a beneficio de Pediatría del Hospital. Me encanta participar de este evento, capaz porque me recuerda dos cosas: 1) que es un mundo lejanísimo del mío; 2) las ventajas de no habitarlo.

No se crean que voy y me siento a la mesa con Vale, no, no. Voy a colaborar con la “event-planner” Bárbara Diez: recibimos a los invitados, los acompañamos al salón, les damos los premios de los sorteos, etc. Y en el ínterin miro a ese mundo lejano como a través de una vitrina…

¡Ahí viene Benito Fernández por la Red Carpet del hotel, con dos modelos escuálidas! Bajando por las escaleras de las terrazas entra el Ministro Florencio Randazzo, con seguridad incluida, y evitando a Mauricio que puso un pie en el salón con la elegantísima y flaquísima Juliana Awada. Mirala a Viviana Canosa, irreconocible (¿se destiñó?), a Maju Lozano, sonriente como siempre: es igual que en la tele. Y un empresario que desfila por el piso marmolado con una rubia a la cual se le desbordan las lolas por el escote del vestido y se le baja el cierre de la espalda que su pareja sube, con vergüenza, a ver si se le llega a asomar algo… ¿Y qué hace Luciana Aymar hablando 40 minutos por BB en el descanso de la escalera, a la vista de todos los periodistas?… Vale, destellante, saluda a todos por igual, a los que quiere y a los que tiene que aguantarse. ¡Qué mona que estás! es el comentario general hacia la anfitriona.

Pasan todos al salón para cenar y ahí sí que se me acabó la fiesta, porque entre tantas cabezas de mozos y chismosos amontonadas en las puertas no llego a ver qué pasa adentro. Escucho, sí, el remate, ¡los precios! Los botines de Aymar se vendieron a 7.500 dólares… las copas de champagne para el sorteo de un diamante, a 500 dólares…  Papelitos van, papelitos vienen. El dinero es papel impreso con olor a nuevo y vida corta.

Toca el turno de la bella Lola Ponce, que se trepa al escenario y canta canciones romanticonas, medio malas. Pero es Lola Ponce, ¿quién iba a estar reparando en la letra de las canciones?

Con quien sí se engancharon los invitados a cantar fue con Vilma Palma, ¡grupazo! “Ahora hace calor/ la música suena bastante bien /te juré por mi amor/ que atrás la vamos a pasar mejor”…

Y atrás la pasamos mejor, con las demás voluntarias. Porque este mundo glamoroso es lindo de lejos, para mirarlo a través de la vitrina, pero nunca se ve qué pasa cuando se termina la fiesta, en el after-party. Se las debo… para la próxima.

(Las fotos son de mi amigo Marko Vombergar)

El Palacio, protagonista de la Gala.

 

Maju, Lucha, Vale y Lola: las más lindas de la fiesta.

 

El salón.

 

La más elegante.

 

Canosa, irreconocible.

Chachi… ¿colada?

 

La más elegante II.

 

Zuberbühler, la más elegante III.

 

Bárbara y H. R. Larreta

 

 

 

 

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Acerca de marianisrael

Escribo sobre las pequeñas historias de la realidad cotidiana, sobre personas, lugares y cosas que veo. Soy Lic. en Comunicación Social y periodista freelance.
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