Mi peor casamiento (en azul)

Tuve el peor de los sueños y cualquier mujer va a estar de acuerdo conmigo: soñé que me casaba y que no tenía nada, ni el vestido. Como si me hubiese olvidado de que me casaba, nada estaba listo, todo faltaba. Y el vestido, divino, era AZUL.

“Mamá, ¿¡cómo me dejaste comprarme un vestido de novia AZUL?!”, le gritaba, fuera de mí. Los zapatos eran negros y aterciopelados, de esos que envejecen en los estantes de las liquidaciones de invierno.

“Guillermo, ¿no te parece esto un poco apresurado?”, le preguntaba al novio en un intento desesperado de frenar semejante carnaval. Me había despertado el día de mi casamiento sin enterarme de que era mi casamiento. El día D de toda mujer, el GRAN PASO.

El sueño me arrastraba hacia adelante como en fast-forward y me encontraba yendo en auto a la iglesia, con mi vestido azul y mis zapatos negros, un bolsito con mi maquillaje (la maquilladora nunca apareció) y el pelo suelto, con una especie de brushing casero mal hecho (nunca fui buena con el secador).

“¡¡MIERDA!! ¡¡Voy a ser un mamarracho de novia!!”. En este punto el sueño se volvió muy angustiante, de esos que te comprimen el pecho y te hacen llorar sin lágrimas. Ya en la puerta, planté a todos y me fui en auto en busca de una peluquería que estuviera abierta porque… era domingo.

El novio me acompañaba y llegamos a un local que estaba cerrando. Guillermo frenó la reja que bajaba y les ofreció el doble de lo que saliera cualquier peinado con tal de que me hicieran “algo” en el pelo. Entré y me preguntaron qué me hacían, y yo que no tengo idea de peinados de novias le tiré: “Haceme un recogido”. “No, tardaría más de una hora”, me respondió la peluquera. “¡¡Entonces haceme una colita!!”, le grité.

Salí más angustiada que como entré… y me desperté bañada, literalmente, en sudor. Eran las 6 de la mañana y Guillermo dormía feliz a unos metros de mi cuarto. Pensé en despertarlo y contarle la pesadilla, pero me contuve.

A la mañana siguiente llegué al canal y lo primero que hice fue googlear: “sueño – casamiento – vestido”.

Encontré esto:

–         Soñar con el vestido de novia, significa que le ofrecerán un trabajo agradable e interesante y que conocerá nuevos amigos.

 –         El color azul en la ropa significa cambio hacia lo espiritual o intelectual, siempre buscando niveles elevados.

 –         Soñar con un matrimonio representa compromiso, armonía o transición.

 

Mi conclusión: se viene un cambio.

Anuncios

Acerca de marianisrael

Escribo sobre las pequeñas historias de la realidad cotidiana, sobre personas, lugares y cosas que veo. Soy Lic. en Comunicación Social y periodista freelance.
Esta entrada fue publicada en La pluma independiente y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s