Tulum, el Bolsón argentino

Tulum es el Cabo Polonio uruguayo o El Bolsón argentino. Es una aldea hippie, un rejunte de extranjeros que hartos de la vida agitada del Primer Mundo prefirieron la calma y la mejor calidad de vida de este rincón.

Tulum no es lindo. Me corrijo: el centro y la avenida principal no tienen la calidez turística de Playa del Carmen. La escenografía está mucho menos preparada, pero eso también la vuelve más auténtica, más mexicana.

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Capítulo aparte merecen las playas de Tulum, mucho más amplias y extensas, menos tumultuosas y eternas. Y el plus del templo al dios del viento que es el único que los mayas construyeron sobre el mar, y que aparece en todas las postales y guías de México. Tulum tiene un “algo” especial, tal vez porque es tan pequeño que todos se conocen y se saludan por su nombre. Nos hospedamos ahí tres días y en cada uno conocimos un poco más acerca de los mexicanos y su vida cotidiana, y nos hicimos un millón de amigos. Recorrimos una kermesse y ganamos un peluche reventando globos con dardos. Padecimos el ritmo salsero de los shows en vivo hasta la madrugada, comimos hamburguesas mexicanas (¡picantes!) con un hombre que había llegado a Tulum sin plata y que ahora era dueño de este local de comidas rápidas, tomamos mojitos hechos con caña de azúcar con un barcelonés que le escapa a la crisis, charlamos con una italiana que abandonó Milán porque acá se siente “más en casa”.

El viaje, que hasta ahora venía muy pautado, se relajó en Tulum. Se descontracturó. Y al tercer día no nos queríamos ir. Creo que una parte de nosotros sigue boyando por allá.

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Chichen-itzá y Cobá

Viajar a México y no visitar la cuna de los mayas es como ir a Atenas y saltearse el Partenón. En auto o en bus, es casi obligatorio pasar por “Chichen” y, si el tiempo alcanza, también por Cobá, que es una pirámide solitaria y altísima en medio de la selva. Chichen es una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo y tiene con qué. Es una ciudad completa, casi intacta, que supo ser el corazón del imperio maya y que revela su cosmogonía, sus rituales, sus jerarquías, sus juegos y sus sacrificios humanos también. Vale la pena contratar a un guía para sacarle provecho. Ya volviendo de Chichen, hicimos dos paradas clave: el cenote Ik-Kil y Valladolid, un pueblo español con Plaza de Toros e Iglesia incluidos. Consejo: si quieren comprar artesanías, no lo hagan en Playa del Carmen. En la ruta entre Chichen y Tulum abundan los puestos y después de un rato de regateo empiezan las ofertas increíbles.

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Próxima parada, isla de Holbox…

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Acerca de marianisrael

Escribo sobre las pequeñas historias de la realidad cotidiana, sobre personas, lugares y cosas que veo. Soy Lic. en Comunicación Social y periodista freelance.
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